“Goals are good for planning your progress and systems are good for actually making progress.” — James Clear
Esto me voló la cabeza la primera vez que lo leí. ¿Quién se atrevería a decir que los objetivos no sirven? Venimos de una cultura empresarial basada en KPIs, indicadores de medición que han sido creados para poder confirmar si estamos alcanzando los resultados esperados. Hasta ahí todo bien. Lo que no se mide no se puede controlar, como deben haber escuchado tantas veces. Sin embargo, trazar objetivos claros no es lo que va a hacer que estos sucedan. Es el sistema que está detrás de ellos, la forma en que trabajamos, la que nos permitirá avanzar en pro de ese objetivo.
Pongamos un ejemplo. “Las ventas del próximo año deben ser 10% mayores que las de este año”. Tenemos la meta, el KPI y los incentivos definidos. Algunos vendedores llegarán a sus cuotas, otros no. ¿Acaso no tenían el mismo objetivo?
- X clientes contactados por semana
- X cotizaciones realizadas por semana
- XX,XXX soles vendidos por mes
¿Por qué entonces no lo lograron todos? Porque el objetivo no es el factor que garantiza el éxito. Debemos ver lo que se hizo para alcanzarlo: el mecanismo o la serie de pasos que se realizaron día a día, semana a semana. Es el sistema, o proceso, lo que nos ayudará a alcanzar el objetivo.
Una pequeña anécdota
Mi esposa trabaja en ventas, y le va bastante bien en este campo. El otro día me soltó la siguiente joya: “Nunca llamo a nuevos clientes los lunes. Acaban de iniciar su semana. Como a cualquiera, es un día en que tenemos que ponernos al día y preparar todo para la semana. ¿Por qué invertirían su tan acotado tiempo ese día para escuchar a un completo desconocido? Claro que puedes hacerlo, pero las probabilidades de fracasar son mucho mayores.”
Si yo quiero alcanzar mis resultados, necesito trabajar de una forma que funcione, y que funcione bien. Ella tiene su rutina y sus dinámicas, buenas prácticas que realiza y malas prácticas que evita. Y esto le permite ser mejor que el promedio. Si en mi empresa quiero que a todos les vaya bien, necesito asegurarme de que todos sepan qué y cómo hacerlo. Y si no sucede, debo revisar el sistema y ver dónde ajustarlo.
Sistemas personales
Y ya que estamos en esto, entramos también a los sistemas de cada persona. Ya podríamos hablar de las rutinas o hábitos, que hacen que uno esté mejor o peor en un momento del día, y logre más o menos. Esa ya es una mirada a la productividad personal.
Decidí comprobarlo así que estructuré “mi sistema” para volverme mejor. Acá una imagen del plan que ideé, el cual trataré de cumplir siguiendo varias de las pautas que se tocan en el libro Hábitos Atómicos.
Las pautas
- Respetar los horarios. Tener una hora específica nos quita la carga mental de decidir si hacemos algo o no.
- Conectar hábitos. Cuando un hábito sucede justo después de otro, el primero puede actuar como gatillador del siguiente.
- Muy poco es mejor que nada. Incluso una versión mínima del hábito mantiene el movimiento y reduce la fricción.
- Dormir. Lo suficiente y en horarios consistentes. La energía condiciona todo lo demás.
Volviendo a los sistemas… la pregunta que tenemos que hacernos no es qué queremos lograr, sino cómo vamos a lograrlo. El objetivo nos marcará la dirección, pero el sistema es lo que hará que suceda.
“We think we need to change our results, but the results are not the problem. What we really need to change are the systems that cause those results.” — James Clear
Por mi lado, estoy empezando un viaje de productividad personal, donde busco generar en mí mismo un sistema que me garantice obtener los resultados que quiero alcanzar. Próximamente lo compartiré y mostraré qué tal me fue. ¡Todo debe ser comprobado!
Resumen
Debemos enfocarnos en los sistemas, no en los objetivos. Los objetivos se alcanzarán como consecuencia de un sistema que funcione adecuadamente.